Era una noche oscura y tormentosa; Mary Craine estaba exhausta, perdida, y al límite de sus fuerzas, ansiosa por darse una ducha caliente y encontrar un lugar donde pasar la noche. Cuando el Motel Bates apareció de pronto entre la tormenta, Mary pensó que era su salvación. Las habitaciones eran viejas y húmedas, pero estaban limpias, y el encargado, Norman Bates, parecía un tipo bastante agradable, aunque un poco raro... Después Mary conoció a la madre de Norman. Y el cuchillo de carnicero. La pesadilla acababa de empezar.
Psicosis II
Todos recuerdan a Norman Bates, el tímido director de motel con una fijación mortal por su madre. Después de pasar varios años internado en un hospital psiquiátrico por la terrible matanza que horrorizó al mundo, Norman anda suelto de nuevo. Ha conseguido escapar, y ahora recorre un sangriento camino hacia Hollywood donde, al parecer, se va a rodar una película sobre su vida y sus crímenes... pero este rodaje, tras un repentino y espeluznante giro, empieza a parecerse demasiado al horror en el que se inspira.
Antología de todos sus cuentos I
Antología de todos sus cuentos II
El horror que nos acecha
Hasta la mañana del quinto día de viaje por el Pacífico, el espíritu de Keith estuvo en calma. Hasta que Abbott llamó a la puerta de su camarote y le pidió que saliera a cubierta. La vista que se presentó ante sus ojos le dejó sin habla. Temblando, miró hacia lo que había en el mar, en el lado de estribor. Aquello le era espantosamente familiar y, por un momento, pensó que se trataba de una alucinación. Entonces se dio cuenta de que lo que estaba viendo había sido descrito por Lovecraft: la cúspide de una solitaria y lodosa montaña, emergiendo de la profundidad del océano, sobre la cual se elevaba una maciza construcción de albañilería que acompañaba a un monolito formado por gigantescos bloques de piedras cubiertos por verdoso limo. Aquello era R'lyeh, y era real. Ahora, por fin, Keith creyó, porque allí, ante él, estaba la evidencia indiscutible, la evidencia en una forma más aterradora que la expresada en palabras o la imaginada en pesadillas. Al contemplar aquel horror de las profundidades, comprendió su poder: el poder de hacerse presente en los sueños de los hombres. Lovecraft lo había visto en la realidad hace mucho tiempo y, por medio de sus relatos, trató de advertírnoslo.
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